Dos leñadores trabajaban en el bosque. Al ponerse el sol, el primer leñador solo había hecho la mitad de su trabajo. El segundo, sin embargo, había terminado el suyo. Empezaron a trabajar a la vez y los árboles eran igual de grandes…
El primer leñador no podía dar crédito a sus ojos.
- No lo entiendo - gruñó enfadado - cada hora has descansado y, aun así, ¡me llevas ventaja!
- Sí, has visto bien, cada hora me he tomado un descanso. Pero lo que no has visto es que también he aprovechado el descanso para afilar el hacha - dijo el segundo leñador con una sonrisa.
(Bruno Ferrero)
La historia nos recuerda la importancia de la preparación y la regeneración.
Pero no dejes que tu alma se oxide tampoco.
Haz cada día estas actividades:
1. ¡Descansa, cierra los ojos y relájate!
2. ¡Sal fuera y haz ejercicio!
3. ¡Abraza cada día a las personas que quieres!
4. ¡Celebra cuando haya algo que celebrar!
5. ¡Sé amable con todos!
6. ¡Sonríe!
7. ¡Medita!
8. ¡Ayuda a quienes lo necesitan!
9. ¡Mírate en el espejo y acéptate!
10. ¡Mira a tu alrededor y percibe la belleza!